1- Sitúalo en el hueco que formas entre tus barzón y llévalo hasta el pecho. Enfrenta el pezón con la nariz del bebé. En cuanto huela la leche abrirá la boca. Si le cuesta reaccionar, puedes tocarle suavemente la mejilla con tu dedo para que, en un acto reflejo, busque el pezón.
2- Tu bebé se prenderá de inmediato, pero si no lo hace, toma el pecho con tu mano y gía a tu niño hasta que su boca lo alcance. Debe introducir el pezón y casi toda la areola en su boca, para que el acoplamiento pecho-boca funcione.
3- Fíjate que los labios del bebé rodeen la areola. Dentro de la boca del niño, el pezón y la areola formarán un cono cuya punta llegará hasta el límite de su paladar duro, lo que hará que la extracción sea eficiente. Si chupa solo el pezón, la extracción no será eficiente.
4- Al mamar, el bebé succiona el pezón con fuerza. Al terminar, puedes hacer que lo suelte metiendo el dedo meñique entre sus labios. Evita tironear, porque esto podría provocar irritaciones y perjudicar la lactancia.